No importa la época del año, siempre es imprescindible proteger los ojos del sol, en especial en caso de los niños, que aún no han visto completada la formación de sus estructuras oculares. Además, es fundamental aumentar su cuidado en verano o al realizar actividades en la nieve o en lugares abiertos, con mayor incidencia de los rayos solares.
Hay que tener en cuenta que los ojos de los niños, aún en formación, son más sensibles que los de los adultos. Además, sus pupilas son más grandes y su cristalino más transparente, algo muy a tener en cuenta ya que se calcula que antes de cumplir los 18 años, ya habrán recibido casi una cuarta parte de toda la exposición a rayos ultravioleta (UV) de su vida.
Los ojos cuentan con sistemas de protección para bloquear parte de la radiación solar, como los párpados, las pestañas y otras estructuras internas. Sin embargo, es imposible evitar determinadas afecciones causadas por una exposición prolongada al sol sin unas gafas homologadas que cuenten con filtros adecuados.
Para evitar afecciones visuales, ten en cuenta las siguientes recomendaciones:
En primer lugar, evitar las horas de mayor radiación solar, en especial en la playa (por la alta reflexión de los rayos UV en el agua y la superficie de la arena) y la montaña (por una mayor incidencia al estar en zonas con mayor altitud y, por ello, más cercanas al sol). En el caso de bebés lactantes o de menos de seis meses, evitar exponerlos directamente al sol.
Por otro lado, unas gafas de sol infantiles que cuentan con el control sanitario del óptico-optometrista son ideales para proteger los delicados ojos de los niños. Las funciones principales que deben cumplir este tipo de lentes son dos: impedir que lleguen al ojo las radiaciones dañinas y reducir la intensidad de las radiaciones visibles para evitar el deslumbramiento, logrando de este modo una visión nítida y cómoda. Por tanto, solo las gafas de sol adquiridas en establecimientos sanitarios de óptica bajo la prescripción del profesional su óptico-optometrista garantizan la calidad de los filtros y la salud visual de quien las usa.
Esta última recomendación significa que se deben rechazar estos productos ópticos adquiridos en establecimientos sin garantías sanitarias (gasolineras, tiendas de regalos, bazares, quioscos), ya que podrían ocasionar graves perjuicios en la salud visual de nuestros hijos.